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Noticias culturales

 

 

 

Víctor Heredia

El 15 de Mayo de 2010 en Las Palmas de Gran Canaria, en el Teatro Víctor Jara-ESPAL.          

Página Oficial de Víctor Heredia: www.victorherediaweb.com.ar

 


 

 

 

 Una escritora rosarina publica su primera novela en España

No dejes que muera , es la primera novela de la  escritora rosarina Rita Gardellini y ha sido publicada, en España, por la editorial tinerfeña Baile del Sol . La obra fue presentada al público y se encuentra a la venta desde el pasado 24 de noviembre.

Rita Gardellini es profesora de primaria en su ciudad natal, donde además, organiza un taller literario para niños. Precisamente, a partir de esta última experiencia publicó en 2004 “ Alumnos lectores...alumnos escritores y su seño. Los soles verdes" . Ha colaborado en diversas revistas educativas y de su currículum destaca la organización del I y II Festival intercolegial de Teatro "Soles Verdes"; de la Jornadas de capacitación docente "Escuelas que enseñan y aprenden" y del I y II Festival Intercolegial de Letras".

Susana Fiorito, Presidenta de la Fundación Pedro Milesi, ha dicho de No dejes que muera que es una mezcla feroz de sexo-carne, de la exploración de nuevas dimensiones de lo humano, de la desbordante invención de realidades, donde se estrujan las palabras para darles nuevos significados, en que el paroxismo de la violencia se excede para trivializarla... y entre tanta soledad y laberintos: sólo el amor.

 

La Expedición Atlantis

 

 

En 1984, durante 52 días de travesía, una balsa con una choza de bambú recorrió las aguas del Atlántico. A bordo, navegaba el coraje, el fervor romántico y la atracción por la aventura épica de cinco argentinos: Alfredo Barragán, abogado; Jorge Manuel lriberri, también abogado; Oscar Horacio Giaccaglia, comerciante; Félix Arrieta, camarógrafo de AIG; y Daniel Sánchez Magariños, recién recibido de ingeniero agrónomo. Todos ellos surcaron 5.500 kilómetros de mar.

La idea de la aventura comenzó cuando Alfredo Barragán, jefe de la empresa, leyó, siendo niño, Las aventuras de la Kon-Tiki, obra donde el noruego Thor Heyerdahl relata el viaje marino que enlazó, en 1947, El Callao, en Perú, con la Polinesia. Heyerdahl buscaba demostrar la posible comunicación en lejanas épocas entre América y las islas polinesias. Para esto, atravesó 6.000 kilómetros de océano en la Kon-Tiki (imitación de una antigua embarcación polinesia). Poco menos de cuatro décadas después, un puñado de aguerridos argentinos habría de equiparar la hazaña del noruego. En su navegación, la expedición Atlantis unió el puerto de Santa Cruz de Tenerife, en la Islas Canarias, con las costas de Venezuela. Su barco con una choza de bambú era una réplica de antiguas embarcaciones africanas. El éxito del viaje demostró la posibilidad de que los habitantes del continente negro hayan arribado hace miles de años a la América Central, donde perdura su posible influencia a través de las famosas cabezas olmecas de rasgos negroides. 

EL VIAJE DE LA ATLANTIS

La Atlantis, con su vela hinchada por el viento y su imagen solar en su centro (foto de Andrés Manrique de documental "Expedición Atlantis")

La expedición enarbolando la bandera argentina en medio del Atlántico (foto Cadei-Mosteirin)

Y para qué hacer semejante viaje?, puede preguntarse uno. ¿Para qué viajar tanto y en esas condiciones tan precarias? Un resumen de los objetivos de este viaje puede ser el siguiente: un objetivo esencialmente deportivo; otro científico, porque el viaje de la balsa Atlantis podría demostrar la factibilidad de que los individuos de raza negra representados hace más de 3.500 años en las "Cabezas Colosales" -estatuas de basalto con rasgos africanos hechas por la tribu Olmeca en el golfo de México- hayan provenido de Africa a través del Atlántico; y un tercer objetivo cultural, ya que podrían realizar en este viaje una película de largometraje, un audiovisual con diapositivas y un libro sobre la expedición, todo con carácter documental.   

En los primeros días de navegación -partieron el 22 de mayo- esta balsa de 14 metros de eslora (largo de una nave), 5,50 de manga (ancho), hecha con 9 troncos de madera balsa y 6 traviesas ligadas todas con fibra vegetal, se vio obligada a navegar con olas de cuatro a seis metros de altura. Atravesaban una zona de vientos, y la balsa era impulsada por la corriente denominada Canarias. Esta corriente marina, que en su trayecto va cambiando de nombre -Canarias, Nordecuatorial y Ecuatorial-era el "motor", junto al viento que recolectaba una vela cuadrada sostenida de un mástil bípode de 10 metros de altura.

 

En septiembre de 1983, Barragán y Arrieta viajaron a Guayaquil, Ecuador, en busca de los árboles de balsa "tipo hembra" y libres de corazón de agua que servirían para la construcción en un astillero de Mar del Plata, de la balsa Atlantis.

Tuvieron que internarse en la selva ecuatoriana, acompañados por indígenas para dar con estos árboles, iguales a los que en épocas pasadas crecían en la selva africana. Trajeron 20 troncos de 18 metros de largo que sumaban más de 35 toneladas.

El trayecto Ecuador-Buenos Aires-Mar del Plata lo hicieron en un buque de ELMA. De estos 20 troncos 9 serían los elegidos para construir la balsa y sobre ella simplemente una choza de bambú, caña picada y paja de cuatro metros de largo, de 2,50 de ancho y 1, 10 de alto. Y sin timón, igual que las antiguas barcas: solamente la vela y nueve orzas regulables de madera podrían efectuar los cambios en el rumbo. Por supuesto que la maniobrabilidad era escasa.

Cuando en la ruta enfrentaban a una isla, dos días antes debían comenzar a girar para evitarla.

Troncos, fibra vegetal y caña de bambú-elementos que hace más de 3.00  podrían haber utilizado los habitantes de Africa-, junto a alimentos deshidratados de agua mineral española, 2 garrafas de 45 kilos de gas cada una, raciones de supervivencia, destiladores de agua, una radio VHF, brújulas, sextantes y cartas marinas. Además toda la expedición quedaría grabada: Arrieta sería el camarógrafo, y los restantes, fotógrafos. Habría trabajo para todos pero también encontrarían momentos para divertirse...     

Uno de los expedicionarios revisando cuerdas bajo agua (foto de Andrés Manrique de documental "Expedición Atlantis")

Hubo dos momentos críticos en la travesía: dos tormentas que amenazaron de muerte a la Atlantis. Olas de más de 8 metros y vientos de 70 kilómetros por hora se opusieron a esta expedición. La primer tormenta duró dos días y fue a los 15 días de la partida de Santa Cruz de Tenerife.
La otra castigo casi al final, cuando ya se había atravesado la mayor parte del océano y los hombres de la Atlantis casi saboreaban el triunfo. Varias ligaduras se soltaron, los troncos crujieron como nunca, la vela fue anulada, y todos se ataron a la nave. Había que esperar que el mar se calmara. No había forma de hacer frente a esa pelea.

 

 

"La oceanografía nos volvió a demostrar que cualquier cosa que flote y caiga al agua en las Canarias, es arrastrada hacia las Antillas, a la entrada del Caribe. Esta deriva tarda entre cuatro o cinco meses. Con una vela, este tiempo se acorta", resumió al completar la travesía, Alfredo Barragán, el c

Barragán saludando a un helicóptero que vuela hacia la Atlantis como forma de saludo (foto Cadei-Mosteirin);

apitán de la Atlantis.

 

 

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